El reloj ha marcado su ritmo inexorable
y ya se escuchan voces: "Se fue la juventud".
Pero los años pasan con ritmo imperturbable,
Cerrando los caminos de triste senectud.
Vivimos el momento con fecha
laudable,
y a lo lejos se escuchan
las cuerdas del laúd.
A flor de labio brota
el eco saludable,
cuando las oraciones
convie'rtense en virtud.
Noventa años que pasan
como si fuera ayer.
Noventa pergaminos, dorado rosicler.
Noventa Primaveras
cantando una canción.
Una mujer que supo vivir la gallardía,
Regalando a sus "hijos"
ejemplos de armonía,
porque nunca se agota
el cansado 💓