una finca feraz y encantadora,
los pájaros formando algarabía
en las tardes y al filo de la aurora.
Allí pasé unos días de los infancia,
que quisiera de nuevo recordar
y que a pesar del tiempo y la distancia,
hoy quiero esos momentos evocar
Quisiera revivir plácidos sueños
y por qué no? también las pesadillas.
Embriagarse de místicos ensueños
y descubrir ocultas maravillas.
Quisiera revivir las emociones
Y los fantasmas de la Primavera,
y voy volver a escuchar esas canciones
Inolvidables de la edad primera.
Escuchar de la abuela las historias
y gozar con los juegos infantiles.
Rememorar las dichas transitorias
el trémulo correr de los alfiles.
Bajar hasta la Vega a ver el oro,
pues las lavadas eran cada mes.
Una libra de oro era un tesoro
y el masamorreo ver despues.
Como niños curiosos curiosear ,
y preguntar por el mazamorreo,
sin cansarse jamás de preguntar
y el oro contemplar como un trofeo.
El agua del arroyo, linfa pura,
que llegaba al arroyo no la cocina
para hacer los oficios con holgura
y disfrutar del agua cristalina.
Los geranios, las rosas y las flores,
que despierta romántica atracción.
son ternuras, son goces, son amores,
como una colorida bendición.
El sol iluminando la mañana,
y los papás que eran la oración
y que luego entre abren la ventana.
Y las aves gorjeando una canción.
Olvídaba daba decir de los purgantes,
Magnesia, ascaridol y nacional.
Que aunque al paladar fueron chocantes,
expulsan las lombrices por montón.
Recordar unas píldoras ovoides,
cuya toma, señor, tampoco encanta.
Aquellas cuyo nombre era cristoides,
que formaban un nudo en la garganta.
En la ruta quedaron las pisadas,
que marcaron los años de la infancia.
El sabor infantil de madrugadas,
que en el tiempo dejaron su fragancia.
El tiempo va de prisa y con rigores
y a nadie ha de esperar en su camino.
Aprovecha el soñar de los amores,
que a cada cual le llega su destino.
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Así voy terminando mi homenaje,
y ya llegó el momento del adiós.
Adiós finca querida y tu paisaje!!
Adiós recuerdos y esperanza. Adiós!